La profecía de Simeón
es un momento especial
en la Biblia
donde un anciano sabio,
en el Templo,
reconoce al Niño Jesús
como el Salvador prometido.

Le dijo a María
que Jesús traería luz al mundo,
pero también sufriría mucho,
advirtiéndole
que un gran dolor
"traspasaría su alma"
al ver el sufrimiento de su hijo.

Es considerada
la primera
gran prueba de fe
y dolor de la Virgen,
aceptando la voluntad de Dios.

Al pie de la Cruz,
con la Soledad
de ver a su Hijo Muerto,
la Virgen siente el dolor
que le había dicho Simeón.

Esa espada
que atraviesa su corazón
es dolor
del que solo una madre
puede hablar,
y que solo una madre
puede sentir.

No hay consuelo, solo dolor.

Simeón
Primer Dolor