El mes de febrero abre las puertas de nuestra memoria para que regresen tanto la emoción como la satisfacción vivida por la recepción de la Bandera de Andalucía
Guadix
11 de febrero de 2026
Andalucía por bandera
Hace justo un año que la Junta de Andalucía comunicaba a la Asociación su designación como entidad que merece el reconocimiento del galardón llamado ‘Bandera de Andalucía’, a la solidaridad y la concordia, en su edición del año 2025.
Cuando llega algo así, venciendo la modestia, comienza un carrusel de emociones que da aliento a todo aquello en lo que creemos y, además, renueva el impulso para que los objetivos no pesen tanto y las barreras sean más superables.
En Granada, aquel día de febrero de 2025, un grupo de personas mostraba su afán por ocupar el lugar que merecen en nuestra sociedad y, como consecuencia inmediata, aceptaban que el gobierno andaluz las pusiera en el foco de la noticia.
Pueda parecer que este reconocimiento era un premio por los más de 50 años de esfuerzo continuado. Tal vez se pudiera interpretar como un agasajo que por méritos quisieron otorgar, pero la realidad es que era, y sigue siendo, toda una declaración de intenciones por la que era la Junta de Andalucía, y con ella todas las personas de esta tierra rica en cultura y experta en culturas, la que ponía su huella en el libro de honor de la inclusión.
La Asociación San José fue reconocida, fue proyectada como modelo a seguir y recibía “un golpecito en la espalda” para continuar, pero era la sociedad andaluza la que renovaba su compromiso con todos los valores que esta entidad humilde, afincada en una tierra más humilde aún, defiende día a día.
La inclusión como meta puesta en acción cada día es origen y destino de las más de mil personas que viven, trabajan o se relacionan con San José.
Atrás queda el modelo asistencial, sin que por ello haya que caer en el olvido de las personas que precisan grandes necesidades de apoyo, para que la vida autónoma, el acceso a un empleo digno y remunerado o la defensa de los valores individuales de cada persona, por encima de generalizaciones o agrupamientos que estigmatizan y son sectarios, para que cada persona viva su propio proyecto vital y se sienta plena.
Esa es la tarea cotidiana de la Asociación San José, pero más allá, con su gesto de hace un año, Andalucía da su “sí quiero” y se convierte cómplice en este camino hacia la inclusión.