El hábito es un símbolo
de penitencia,
igualdad y anonimato.

Cuando una persona se lo pone
deja de ser un individuo
con nombre y posición social
para convertirse en una pieza
de un cuerpo colectivo
que acompaña a sus imágenes titulares.

Sus elementos principales
simbolizan:

El Anonimato (El capillo)
Es quizás el símbolo más potente.
Al cubrir el rostro
se busca que la penitencia
sea un acto humilde
entre la persona y Dios,
evitando el orgullo
o el reconocimiento público.
"Que tu mano izquierda
no sepa lo que hace la derecha".

La Penitencia (El Capirote)
El cono alto y apuntado
dirige la mirada
y el espíritu hacia el cielo.
Históricamente,
tiene su origen
en los gorros de los condenados
por la Inquisición,
que las hermandades adoptaron como signo de humildad
y reconocimiento
de las propias faltas.

La Igualdad
El hábito borra las diferencias
económicas y sociales.
Bajo la túnica
el rico y el pobre
son exactamente iguales
ante la Virgen o el Cristo.

El Compromiso (El Escudo)
Suele ir en el pecho
o en el hombro.
Simboliza la pertenencia
a la corporación
y la defensa de sus dogmas,
que son las ideas
que son importantes.

La Disciplina
(El Cíngulo o Cordón)
Simboliza el látigo
con el que Cristo fue azotado
y, a la vez,
el cinturón
que sujeta la voluntad del nazareno para cumplir sus votos,
que son todas aquellas cosas
con las que se ha comprometido.

El Luto o la Alegría (Los Colores)
El negro simboliza el luto
por la muerte de Cristo;
el morado, la penitencia;
el blanco, la pureza
o la alegría de la resurrección;
y el rojo, la sangre vertida
y la pasión.

El hábito