La Constitución Española sigue recogiendo el término ‘disminuido’ en su artículo 49. Ejemplo de que aún queda mucho por hacer pues todos somos únicos y no disminuidos

Este es el artículo 49

Los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos, a los que prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que este Título otorga a todos los ciudadanos.

Por esto y otras muchas cosas declaramos con motivo del Día Internacional de las Personas Únicas, aunque las llamemos ‘discapacitadas’

Texto adaptado a Lectura Fácil

Han pasado 27 años
desde que todos los países reunidos en la sede de la ONU
aprobaban que en este día se celebre
el Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

Hoy es un día para celebrar los logros,
pero, por encima de todo,
es un día para repasar la lista de cosas por hacer.

En la Asociación San José  sumamos algunos años más.

Ya son casi 50 años dedicados a las Personas con Discapacidad.

Nuestra realidad, como la vida misma, avanza.

Nuestra vida más bien evoluciona y,
de la misma manera que evolucionan las necesidades,
debemos avanzar en las respuestas.

Es cierto que somos pocos si miramos al resto de la sociedad,
pero nosotros, como vosotros, notamos el peso de nuestras limitaciones.

De la misma manera, sonreímos y tenemos ilusiones,
vivimos buscando el lado buena de la vida,
intentamos encontrar las sonrisas que nos corresponden
en el reparto de felicidad que a cada uno nos toca.

Aún a pesar de esto,
hay cosas que se hacen porque siempre han sido así.

Son cosas que han caducado en la mentalidad de cualquier persona razonable.

Son cosas que no nos hacen mejor persona,
sino que nos alejan de aquellos valores que mejor ser nos hacen.

Si miramos de forma distinta a la persona que tenemos al lado
nos estamos perdiendo cuántas cosas está en disposición de ofrecernos.

Sí,
es así
de ti para mi y
de mi para ti.

Porque no estamos excluidos de miradas selectivas.

Porque hay personas que nos miran distinto.

Porque hay personas que no nos ven diferentes,
sino que nos miran pensando que están por encima de nosotros,
que son superiores.

Esas personas serán siempre pobres.

Aunque no lo sepan,
se pierden las emociones y el cariño, 
las cualidades y las habilidades,
las ganas y los sueños.

Esas personas se pierden
todo lo que nos hace únicos.

Pero también se pierden los ratos de tristeza,
los momentos de duda y preocupación y
los días en que nos creemos incapaces.

Se pierden las noches de oscuridad que pueden parecer eternas
si no pensamos que siempre el sol abre la puerta de un nuevo día.

Esas personas se pierden
todo lo que nos hace únicos.

Sí, somos únicos.

Yo como tú soy único, soy única.

Si te empeñas en descubrir mis defectos
seguro que solo verás mis defectos.

En mi vida,
que busca equilibrio,
como el trapecista queriendo llegar al otro lado de la cuerda,
hay dificultades y dudas.

Tiembla mi cuerpo.

Pero con cada paso que avanzo
noto que el esfuerzo merece la pena,
que me brillan los ojos y
se me pone la sonrisa en la cara.

Yo como tú soy único, soy única.

Yo sumo entre nosotros.

Yo soy un más
en la cuenta de las cosas de la vida.

Yo soy como tú.

Cuando no estoy bien
te puede parecer que soy un peso
que hace más difícil avanzar.

Pero cuando estoy bien 
te ayudo a que la vida sea mejor.

Hoy, como ayer
y como mañana
te quiero pedir.

Quiero que no me veas, sino que me mires.

Quiero que no me oigas, sino que me escuches.

Quiero que no me veas andar, sino que andes conmigo.

Es diferente notar que estoy
a saber que existo.

Yo, como tú,
estoy en este mundo para querer y ser querido,

Para respetar y ser respetado,
para aprender y enseñar,
para vivir y soñar,
para caer y levantarme,
para hacer todo lo posible por ser feliz.

Pero, y
te pido que me creas,
no se puede ser feliz si no se comparte esa felicidad.

Yo, como tú, soy capaz de querer.

Yo, como tú, soy capaz de ser querido.

Yo, como tú, soy capaz de amar.

Me emociona un beso y
me conforta una caricia.

Me emociona besar y
me agrada acariciar.

Yo, como tú,
soy capaz de respetarte.

Te admito en todo tu ser
porque deseo que te sientas persona,
sí,
persona de principio a fin.

Yo, como tú,
soy capaz de aprender.

Me entusiasmo cuando veo que mi mundo crece y
mi mente me pide más,
quiere saber más.

Yo, como tú,
soy capaz de enseñar 
contar la forma en que vivo
todo eso que te he dicho que aprendo.

Yo, como tú,
soy capaz de vivir y soñar.

Soy capaz de ponerme retos
que me hacen ilusión y
soy capaz de ponerle ilusión a mis retos.

Yo, como tú,
soy capaz limpiarme las lágrimas
cuando encuentro obstáculos y
creo que no soy capaz de superarlos.

Te aseguro que me empeño
y lo hago,
pero también te confieso
que necesito que me ayuden,
como necesito ayudar.

Yo, como tú,
soy capaz de ser feliz,
porque me merezco ser feliz
como tú te mereces ser feliz.

De verdad,
créeme,
nos se puede ser feliz
si no se comparte esa felicidad.

Tampoco se pueden superar las barreras
si no se tiene ayuda para hacerlo.

Mejor di capacitado,
di capacitada.

Nosotros mismos caemos en la trampa
al hablar de personas con discapacidad y
no hablar de personas únicas
por la suma de sus capacidades,
por la suma de nuestras capacidades.

Nosotros no somos personas discapacitadas
si vosotros no nos veis como personas con defectos.

Aún a pesar de esto,
es cierto que tenemos ciertas necesidades.

Necesidades nuestras,
pero que son como las tuyas.

En un día como el de hoy no podemos caer en lo de siempre.

Ni tú puedes mirarme con lástima o compasión,
ni yo debo hacerme la víctima.

Nuestro reto es de todos,
es de todas.

Y, ¿cuál es el reto?.

El reto es sumar todos los pequeños retos
para convertirlos en uno solo
que resume lograr un mundo mejor,
más respetuoso y
menos marcado por las etiquetas.